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Ciertas cosas que puedes aprovechar para hacer antes de que tu hijo empiece a andar

08/05/2014

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Visto en Bebes y más

Llega un momento en la vida de todo padre primerizo en que se produce un punto de inflexión, sobre todo en lo que a tranquilidad se refiere, y es cuando tu hijo comienza a desplazarse por si mismo. Y no es que para los padres entrados ya en destreza no lo sea, simplemente es que con más de un polluelo polulando por el salón, lo de la tranquilidad es algo que hace tiempo se ha olvidado uno como era.

Hasta este punto la vida transcurre, más o menos, tranquila o al menos más tranquila que lo que va a ser en adelante. Y es que eso de poder saber en todo momento dónde está tu hijo tranquiliza bastante y le permite a uno cierta libertad de movimiento. Por eso, aquí os traigo ciertas cosas que puedes aprovechar para hacer antes de que tu hijo empiece a andar, que si bien no es que vayas a dejar de hacerlas por el hecho de que tu hijo ande o no, pero si que es cierto que se hacen más complicadas que otras.

Hacer deporte con tu hijo

Muchas fueron las tardes que al llegar de trabajar, cogía a mi hijo, lo metía en el carro y salía a pasear con el durante un largo rato. Incluso me planteé, eso sí, sin demasiado énfasis, emular a otros padres e ir corriendo empujando el carro.

Con el pequeño la cosa cambió. Seguía saliendo, pero como el mayor ya caminaba y no quería quedarse en casa, nos acompañaba… A su paso de unos cinco metros por minuto, lo que complica bastante eso de hacer ejercicio. Llegué a plantearme el orbitar a su alrededor, pero creo que no necesito darle más escusas a los servicios sociales para que me encierren.

Un consejo para la futura etapa que en breve te tocará es que intentes practicar deporte, sobre todo las lumbares que no veas como se resienten luego.

Viajar en avión o en tren

Una de las ventajas es que los bebés menores de dos años no pagan, pero eso es lo de menos, pues tiene el inconveniente que si no pagan tampoco ocupan asiento, así que nos toca llevarlos en brazos. Aún así es mucho menos estresante llevarlos en brazos que tener que ir detrás de ellos por todo el tren.

Visitar museos y exposiciones

Si, el turismo es algo que puede hacerse con niños de cualquier edad y condición, pero si quieres verte una exposición de Goya reparando en cada detalle de sus obras y no en dónde va tu hijo empujando el carro o por qué hacen los cordones de seguridad tan atractivos para ellos.

Visitar a los amigos

Si tenemos amigos que no tienen niños y por ende, una casa adaptada para visitas infantiles, es una buena idea hacerles una visita antes de que los pequeños empiecen a dar sus primeros pasos y sean capaces de llegar a todas esas cosas brillantes y extremadamente frágiles que siempre hay en las casa de los amigos sin hijos.

Está claro que hay niños y niños, que no todos van a coger todo lo que encuentren a su paso y que aún así no tienen por qué romper o ensuciar nada, pero siempre es mejor evitar los ataques de ansiedad que sufren tus amigos cada vez que ven a tu hijo dirigirse hacia la sus maquetas de Star Wars.

Relajarte y aburrirte

Si, has leído bien, el aburrimiento es una sensación que un padre no volverá a sentir en presencia de sus hijos en mucho tiempo. Disfrutar de un día tranquilo en la playa, en el parque o simplemente en el salón de tu casa, mientras lees un libro o ves la tele mientras observas por el rabillo del ojo a tu hijo en su toalla, esos son placeres que vas a tardar en volver a recuperar.

Disfrutar de tu casa pre-hijos

Habéis realizado muchos cambios en casa para la llegada del bebé, pero aún así sigue siendo una casa que por regla general no está pensada para los más pequeños. No hay enchufes de seguridad, esquinas protegidas, puertas que no se cierran, materiales peligrosos a su alcance y objetos de valor a la altura de sus ojos. Sigue siendo una casa para adultos a la que le esperan algunos cambios.

En mi caso, cambiamos muchas cosas, pero nos toco un niño mayor muy poco curioso o eso parece cuando lo comparo con el buscador de tesoros que está hecho su hermano y que es capaz de vaciar los cajones de la casa antes de que puedas salir del baño.

Esta es mi pequeña lista de cosas que podéis hacer antes de que vuestro hijo empiece a andar, que no tiene por qué ser así, cada niño es un mundo y también depende siempre de como nos planteemos las cosas nosotros y la buena cara y las ganas que le pongamos a todo. La etapa de aprender a caminar o gatear está llena de sustos, sobresaltos, llantos y productos para los chichones, pero como todas las demás tiene su parte mágica y quizás sea, junto a la de empezar a hablar una de las más increíbles de todas.


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